Ayer estuve viendo "Invictus", una gran película que narra como un evento deportivo de nivel mundial puede servir para unir a un país al borde de la guerra civil como era la Sudáfrica recién nacida tras el Apartheid.
Ahora que estamos en vísperas de la "Madre de todas las Finales" y de entrar en la Historia si ganamos, me apetece poner negro sobre blanco algunas reflexiones sobre "La Roja":
* Hay estudios serios que explican que desde que las naciones nos enfrentamos en competiciones deportivas, especialmente futbolísticas, hay menos guerras. Digamos que las ansias de "machacar" al contrario y demostrar la superioridad como nación, se ven saciadas en los estadios. Se trataría de una válvula de escape inocua de los sentimientos nacionalistas (1)
* La Selección Española es algo más que un club. No son simplemente veintitantos chavales que se unen para jugar al fútbol. Se trata de un emblema del país. Nos representan como nación a nivel mundial: España manda a sus mejores jugadores para enfrentarse a otros grandes jugadores y es lógica la alegría de verse vencedores: nuestros mejores jugadores son mejores que los mejores jugadores de otras selecciones. Si todos nos sentimos orgullosos de Plácido Domingo o de Rafa Nadal ¿nos representa menos la Roja?
* Existe una labor institucional de la Selección que recorre diversos puntos de la geografía española y atiende a compromisos extradeportivos. Es algo más que fútbol o deporte. No son pocas las Selecciones deportivas que acudieron a prestar su apoyo a Lorca tras el terremoto de mayo del 2.011 Podemos recordar asimismo visitas a niños enfermos, reparto de juguetes entre los desfavorecidos, donaciones de taquillas, ....
* Nos podemos escudar en la famosa máxima latina de "panem et circenses" (Pan y Circo) Es cierto que no sólo de "pan y circo" vive el hombre que es lo que denuncia Juvenal, que los intereses del pueblo romano habían quedado reducidos al pan (barato) y a los juegos. Sin embargo ¿puede alguien afirmar que Ciceron no disfrutara con los juegos? En la Roma Antigua, en más de una ocasión, el pueblo aprovechó para demostrar su descontento con la política imperial precisamente su asistencia al Circo. Así que no estaba mal disfrutar con los juegos, lo que no era recomendable es que el disfrutar con los juegos te impidiese ver la realidad política y social que te rodeaba. Igual que ahora. No está mal disfrutar con la Eurocopa, pero sin que sirva de anestesia a otro tipo de noticias importantes que se están produciendo estos días.
*Mañana yo quiero que gane España. Me sentiré orgullosa de mi país si gana la Roja, a pesar de que no se solucionarán ninguno de los grandes problemas estructurales del país (desempleo, déficit, administración sobredimensionada, fraude fiscal y laboral ingente) Pero es que para esa labor ya elegimos a otros, los políticos; a estos chavales, los de la Selección Absoluta de Fútbol "les pagamos" para dar espectáculo, hacernos vibrar, desplegar un juego bonito y limpio en el campo e intentar hasta el infinito alcanzar la victoria.
Si habéis visto "Invictus", coincidiréis conmigo que Nelson Mandela comprendió el valor de cohesión social del deporte y lo aprovechó al máximo para "hacer nación". En homenaje a un hombre tan visionario, no me quiero despedir sin los versos del poema que da título a la película.
En el deporte y en la vida:
"En medio de la noche que me cubre,
Negra como el abismo de polo a polo,
Agradezco a cualquier dios que pudiera existir
Por mi alma inconquistable.
En las feroces garras de las circunstancias
No me he lamentado ni he llorado.
Bajo los golpes del azar
Mi cabeza sangra, pero no se doblega.
Más allá de este lugar de ira y lágrimas
Se acerca inminente el Horror de la sombra,
Y aún así la amenaza de los años
Me encuentra y me encontrará sin miedo.
No importa cuán estrecha sea la puerta,
Cuán cargada de castigos la sentencia,
Soy el amo de mi destino:
Soy el capitán de mi alma."
(William Ernest Henley, 1875)
(1) Bien es cierto que hay Mundiales de Fútbol desde 1.930 y los Juegos Olímpicos modernos comienzan en 1.896, es decir, anteriores a las Guerras Mundiales. Aunque también es cierto que durante la Guerra Fría quizás si funcionase este análisis entre los dos grandes bloques socio-políticos.
sábado, 30 de junio de 2012
jueves, 28 de junio de 2012
Hakuna Matata ¡Vive y sé feliz!
Ayer fui a ver el musical de "El Rey León". Parafraseando al torero, el espectáculo sólo se puede describir con dos palabras: "im-presionante"
Pero como alguien dijo: la felicidad completa es imposible, así que os contaré mi pequeña experiencia.
Siempre me han gustado los musicales y suelo asistir a 2 ó 3 de ellos al año desde que decidimos convertir la Gran Vía de Madrid en Little Broadway.
Al principio, hace unos años, el derecho a que te diesen un programa era algo inherente a la compra de la entrada. Nadie imaginaba que actores, productores y director no estuvieran interesados en hacernos llegar su curriculum con sus logros. Nadie imaginaba que el teatro no quisiera aprovechar algún pequeño espacio publicitario que vendía a un restaurante cercano. Nadie imaginaba que un día dicho programa se considerase un extra y terminaran cobrando 1 Euro por él A LOS QUE HEMOS PAGADO LA ENTRADA
Nunca compraré el programa: no por el euro sino por dignidad (Secreto: en internet está disponible, aunque no en versión imprimible, que sería un detalle)
Lo de ayer en el Lope de Vega (y creo que se merecen el ser citados) ya llego al punto de la racanería total: en plena ola de calor, antaño llamada verano, con todo el teatro pleno de chiquillería, lleno a rebosar (aforo de 1.400 localidades) no había aire acondicionado. En medio del "im-presionante" espectáculo pensé que ya era mala suerte que se les hubiera estropeado, cual sería mi sorpresa cuando 1 hora después del inicio lo enchufan y conseguimos evitar morir de combustión espontánea.
Descanso. Volvemos a nuestras localidades y ¡oh, sorpresa! De nuevo han cortado el aire acondicionado. Tras media hora larga nos lo vuelven a enchufar, seguramente tras la intervención de alguna madre coraje que no le apetecía que su churumbel pasara los primeros días de vacaciones veraniegas en cama con sarampión.
¿Cuantas hojas de reclamaciones se rellenaron ayer en el teatro? Mucho me temo que ninguna: todos salíamos tarareando Hakuna Matata, corriendo a la pantalla gigante más cercana para ver pasar a España a la final. Yo la primera.
Cuando aprendamos a reclamar nuestros derechos quizás obtengamos servicios y productos de calidad. Mientras tanto, las empresas engordarán su cuenta de resultados a costa de nuestra (in)satisfacción como consumidores
Adjunto la última noticia del 18 de junio: "El Rey León" consigue en su primera temporada 435.000 espectadores, 100% de ocupación en todas sus funciones, y 31 millones de euros de recaudación, todo un récord en España"
Me pregunto si los actores estarán correctamente contratados, porque si así nos tratan a los clientes, que no harán con los empleados.
Pero como alguien dijo: la felicidad completa es imposible, así que os contaré mi pequeña experiencia.
Siempre me han gustado los musicales y suelo asistir a 2 ó 3 de ellos al año desde que decidimos convertir la Gran Vía de Madrid en Little Broadway.
Al principio, hace unos años, el derecho a que te diesen un programa era algo inherente a la compra de la entrada. Nadie imaginaba que actores, productores y director no estuvieran interesados en hacernos llegar su curriculum con sus logros. Nadie imaginaba que el teatro no quisiera aprovechar algún pequeño espacio publicitario que vendía a un restaurante cercano. Nadie imaginaba que un día dicho programa se considerase un extra y terminaran cobrando 1 Euro por él A LOS QUE HEMOS PAGADO LA ENTRADA
Nunca compraré el programa: no por el euro sino por dignidad (Secreto: en internet está disponible, aunque no en versión imprimible, que sería un detalle)
Lo de ayer en el Lope de Vega (y creo que se merecen el ser citados) ya llego al punto de la racanería total: en plena ola de calor, antaño llamada verano, con todo el teatro pleno de chiquillería, lleno a rebosar (aforo de 1.400 localidades) no había aire acondicionado. En medio del "im-presionante" espectáculo pensé que ya era mala suerte que se les hubiera estropeado, cual sería mi sorpresa cuando 1 hora después del inicio lo enchufan y conseguimos evitar morir de combustión espontánea.
Descanso. Volvemos a nuestras localidades y ¡oh, sorpresa! De nuevo han cortado el aire acondicionado. Tras media hora larga nos lo vuelven a enchufar, seguramente tras la intervención de alguna madre coraje que no le apetecía que su churumbel pasara los primeros días de vacaciones veraniegas en cama con sarampión.
¿Cuantas hojas de reclamaciones se rellenaron ayer en el teatro? Mucho me temo que ninguna: todos salíamos tarareando Hakuna Matata, corriendo a la pantalla gigante más cercana para ver pasar a España a la final. Yo la primera.
Cuando aprendamos a reclamar nuestros derechos quizás obtengamos servicios y productos de calidad. Mientras tanto, las empresas engordarán su cuenta de resultados a costa de nuestra (in)satisfacción como consumidores
Adjunto la última noticia del 18 de junio: "El Rey León" consigue en su primera temporada 435.000 espectadores, 100% de ocupación en todas sus funciones, y 31 millones de euros de recaudación, todo un récord en España"
Me pregunto si los actores estarán correctamente contratados, porque si así nos tratan a los clientes, que no harán con los empleados.
martes, 26 de junio de 2012
BREAKDANCE EN EL SUPERMERCADO
En mis tiempos mozos trabajé con una pistola. No, no fui atracadora de bancos ni Guardia Civil; fui dependienta y trabajé con una pistola lectora de códigos de barras. Os aseguro que es un curro muy duro, que si el código de barras está un poco rayado y hay que meterlo a mano, o el famoso momento de que no está bien mecanizado; es decir, el encargado de introducirlo en el ordenador se había equivocado o se había olvidado. Que esto se cuenta así y pensaréis ¡pues no es "p'a tanto"!, pero hay que verse ahí un sábado por la tarde con una cola de 150 personas.
Bueno, al grano, que ya estoy en plan Abuela Cebolleta recordando la Prehistoria. Todo esto viene a colación de lo que en estos últimos años hay en las grandes superficies: "las cajas inteligentes", esas de cóbrese Ud. mismo.
El primer día, hará unos 5 años, que ví a una persona (no diré el sexo para que no me acuséis de machista) haciendo aspavientos delante de una pantalla, moviendo un bote de ketchup, acercándolo y alejándolo, ahora boca abajo, ahora boca arriba, del derecho, del revés, cual danza tribal de invocación a la lluvia, me planteé seriamente el llamar al manicomio. Luego, leyendo los carteles, caí en la cuenta: había que pasar el código de barras por la pantalla-lector. Me acerqué, con mi experiencia de "tenderilla" y le ayudé a pasar su compra: de vez en cuando tengo días buenos.
Como tenía a unas 5 personas en la caja con cajera humana pensé en ahorrar tiempo y utilizar yo también este método. Sin embargo, algo me decía que si nos acostumbraban a todos a auto-cobrarnos dentro de X años apenas existirían las cajeras humanas.
Hacemos un gran favor a las grandes superficies: se ahorran un puesto de trabajo y nosotros ni exigimos un descuento en la compra. Espléndido. Dentro de nada me veo a todos bailando breakdance en el supermercado; espero que al menos se les ocurra ponernos música de acompañamiento tipo Flashdance.
Y esto es aplicable a las gasolineras ¿por qué tengo que terminar con las manos apestando a gasolina y con agujetas en los dedos tras llenar el depósito?; a los bancos ¿por qué me obligan a hacer ciertas operaciones en el cajero automático cuando he tenido la cortesía de acercarme hasta la sucursal? y así con cada vez más actividades corrientes de nuestra vida.
Las grandes multinacionales se frotan las manos cada vez que ven menguar su gasto en personal mientras se mantienen constantes sus ventas. Y nosotros quejándonos de que haya casi 6 millones de parados.
Prefiero hacer hoy una cola en el supermercado de 5 minutos que mañana una de 5 horas en el INEM
Bueno, al grano, que ya estoy en plan Abuela Cebolleta recordando la Prehistoria. Todo esto viene a colación de lo que en estos últimos años hay en las grandes superficies: "las cajas inteligentes", esas de cóbrese Ud. mismo.
El primer día, hará unos 5 años, que ví a una persona (no diré el sexo para que no me acuséis de machista) haciendo aspavientos delante de una pantalla, moviendo un bote de ketchup, acercándolo y alejándolo, ahora boca abajo, ahora boca arriba, del derecho, del revés, cual danza tribal de invocación a la lluvia, me planteé seriamente el llamar al manicomio. Luego, leyendo los carteles, caí en la cuenta: había que pasar el código de barras por la pantalla-lector. Me acerqué, con mi experiencia de "tenderilla" y le ayudé a pasar su compra: de vez en cuando tengo días buenos.
Como tenía a unas 5 personas en la caja con cajera humana pensé en ahorrar tiempo y utilizar yo también este método. Sin embargo, algo me decía que si nos acostumbraban a todos a auto-cobrarnos dentro de X años apenas existirían las cajeras humanas.
Hacemos un gran favor a las grandes superficies: se ahorran un puesto de trabajo y nosotros ni exigimos un descuento en la compra. Espléndido. Dentro de nada me veo a todos bailando breakdance en el supermercado; espero que al menos se les ocurra ponernos música de acompañamiento tipo Flashdance.
Y esto es aplicable a las gasolineras ¿por qué tengo que terminar con las manos apestando a gasolina y con agujetas en los dedos tras llenar el depósito?; a los bancos ¿por qué me obligan a hacer ciertas operaciones en el cajero automático cuando he tenido la cortesía de acercarme hasta la sucursal? y así con cada vez más actividades corrientes de nuestra vida.
Las grandes multinacionales se frotan las manos cada vez que ven menguar su gasto en personal mientras se mantienen constantes sus ventas. Y nosotros quejándonos de que haya casi 6 millones de parados.
Prefiero hacer hoy una cola en el supermercado de 5 minutos que mañana una de 5 horas en el INEM
lunes, 25 de junio de 2012
Buenos días ¡Bienvenidos!
Ufff.... Nunca me decidía a escribir mi propio blog. El vértigo de la página en blanco. Siempre andaba comentando en los blogs de los demás; especialmente porque prefiero los diálogos a los monólogos. Y aquí está. Ya he dado el primer paso.
Me presentaré: soy Revoltosa, de los Revoltosos de Toda la Vida. En algunas partes también somos llamados "moscas cojoneras" (quienes nos pusieron tal mote no saben lo orgullosos que estamos de él)
Los que me conocen dicen que soy polémica; a mi me gusta más "polemista" (DRAE > Persona aficionada a sostener polémicas) Y es que huyo del pensamiento único, de la primera interpretación, de la falta de análisis, de los prejuicios. Me ha quedado muy engreído, quería decir que intento huir del pensamiento único, de la primera interpretación, de la falta de análisis, de los prejuicios.
Me gusta la política y la economía ¿existe una sin la otra?, un poco la Historia y un mucho el entorno que me rodea. Curiosa por naturaleza y un poco "abueleta" contando anécdotas y curiosidades que no suelen importar a casi nadie.
En fin ¿qué más? ¡Ah si! Me pierde escribir, aunque intentaré ser breve y no aburrir a todo aquel que quiera leerme.
Espero que nos vayamos conociendo, palabra a palabra
Y ahora una breve explicación del nombre del blog.
La Plaza del Pueblo, en muchos sitios la Plaza Mayor, es aquel espacio público en el que desde siempre nos hemos reunido las gentes comunes para criticar el desgobierno del Rey, su valido y la Corte; para cotillear acerca de lo mal que le queda el nuevo peinado a la Marquesa de Santamaría; para exigir responsabilidades y cuasi linchar al Agualcil Dívar que mete mano en las arcas; o bien para amotinarse en contra de la carestía de la vida impuesta por unos extranjeros
Y como me gustan la política y la economía, pues escribiré acerca de ellas, pero vaya por delante que este blog no pretende arreglar la crisis, ni España ni el mundo; entre otras cosas, porque esto no se puede arreglar en 2 días ni desde internet. Eso si, se agradecerá toda aquella aportación que haga que el día de mañana sea mejor que el de hoy.
Pues lo dicho: buenos días ¡Bienvenidos!
Me presentaré: soy Revoltosa, de los Revoltosos de Toda la Vida. En algunas partes también somos llamados "moscas cojoneras" (quienes nos pusieron tal mote no saben lo orgullosos que estamos de él)
Los que me conocen dicen que soy polémica; a mi me gusta más "polemista" (DRAE > Persona aficionada a sostener polémicas) Y es que huyo del pensamiento único, de la primera interpretación, de la falta de análisis, de los prejuicios. Me ha quedado muy engreído, quería decir que intento huir del pensamiento único, de la primera interpretación, de la falta de análisis, de los prejuicios.
Me gusta la política y la economía ¿existe una sin la otra?, un poco la Historia y un mucho el entorno que me rodea. Curiosa por naturaleza y un poco "abueleta" contando anécdotas y curiosidades que no suelen importar a casi nadie.
En fin ¿qué más? ¡Ah si! Me pierde escribir, aunque intentaré ser breve y no aburrir a todo aquel que quiera leerme.
Espero que nos vayamos conociendo, palabra a palabra
Y ahora una breve explicación del nombre del blog.
La Plaza del Pueblo, en muchos sitios la Plaza Mayor, es aquel espacio público en el que desde siempre nos hemos reunido las gentes comunes para criticar el desgobierno del Rey, su valido y la Corte; para cotillear acerca de lo mal que le queda el nuevo peinado a la Marquesa de Santamaría; para exigir responsabilidades y cuasi linchar al Agualcil Dívar que mete mano en las arcas; o bien para amotinarse en contra de la carestía de la vida impuesta por unos extranjeros
Y como me gustan la política y la economía, pues escribiré acerca de ellas, pero vaya por delante que este blog no pretende arreglar la crisis, ni España ni el mundo; entre otras cosas, porque esto no se puede arreglar en 2 días ni desde internet. Eso si, se agradecerá toda aquella aportación que haga que el día de mañana sea mejor que el de hoy.
Pues lo dicho: buenos días ¡Bienvenidos!
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